Las áreas de intervención del CSL son muchas y variadas. Es difícil enumerarlas a menos que no se acompañen a áreas de actividad social, cultural, económica, institucional y áreas concretas de procesos de producción (tanto de bienes como de servicios). Las más importantes hasta hoy han sido:

Agricultura, Comunicación organizativa, Comunicación institucional, Comunicación Pública y Social, Cooperación Internacional, Cultura Cooperativa, Patrimonio cultural, Satisfacción del cliente, Humanidades digitales, Derecho en la red, Edición digital, Educación, Gran distribución organizada, Economía ecológica, Gestión del conocimiento, Lenguajes audiovisuales, Made in Italy, Marketing territorial, Marketing de la investigación, Nuevas tecnologías, Participación, Administración pública, Investigación e innovación, Recursos humanos, Sanidad, Ciudades inteligentes, Sostenibilidad, Turismo.

El uso de la metodología generativa es lo que comparten todas las colaboraciones llevadas a cabo por el CSL en estas áreas. Esta se fundamenta en el análisis y el diseño de los procesos de comunicación que están en la base tanto de la producción – la comunicación organizativa interna – como en las comunicaciones externas. Se le da gran importancia al análisis del uso de los propios productos, independientemente de su naturaleza, con el fin de valorizar la comunicación como un instrumento para compartir conocimientos entre las distintas partes involucradas – desde los productores a los usuarios – en cada actividad humana.

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La comunicación, por tanto, se trata no como un conjunto de efectos especiales con los que creer que existe lo que no existe, sino como un instrumento de conocimiento, de intercambio, de participación activa y de colaboración en nombre del interés común, aunque haciendo una distinción fundamental de los roles.