Los sujetos, individuales o colectivos, son los verdaderos recursos de una empresa y el elemento fundamental para reforzar la comunidad. Este planteamiento se aleja completamente de cualquier enfoque mecanicista y taylorista de la comunicación, e intenta valorizar el potencial de las personas y sus relaciones, motores de crecimiento y renovación dentro de una misma organización.

Hoy en día, el problema más evidente, a nivel comunicacional, en empresas, instituciones y entidades, es la profunda división entre comunicación interna (relacionada con el proceso productivo) y la comunicación externa (orientada a ofrecer productos a los consumidores). Para cualquier organización, una solución inteligente y tecnológicamente avanzada tendrá un valor añadido si logra incidir en este problema.
De hecho, en la mayor parte de los casos en los que la comunicación está en crisis y se carece de ella, o se perciben debilidades, su organización se destina a favorecer la interacción entre el conocimiento, la práctica y las necesidades ligadas a la producción y al uso del producto, necesidades conscientes e inconscientes que surjan del público al que va dirigido.

Tecnologías de la información para una organización inteligente

Recurrir a la tecnología no da siempre los resultados esperados, porque se intenta encontrar la solución en la misma tecnología, sin analizar la visión y la misión estratégica de la empresa o institución.
La innovación cae desde arriba, como un elemento providencial, pero sin pertenecer al sistema, solo de una manera mecanicista y automatizada.
Por este motivo, un uso inadecuado de la tecnología provoca justo el efecto contrario y acentúa las condiciones críticas de la comunicación: la arquitectura TI no suele integrarse en una entidad para valorar sus características, captar su originalidad o exaltar sus peculiaridades.
Se obtiene el efecto contrario y se corre el riesgo de uniformidad o estandarización. El paradigma generativo de la comunicación del CfGC ve las organizaciones como seres vivos y se concentra en fortalecer la interacción entre flujos comunicativos internos y externos, y en reforzar el rol central y las funciones de cada sujeto dentro de la organización.

El enfoque de CfGC en el área “Comunicación y estructuras innovadoras”

Más allá de la idea de comunicación transmisora, jerárquica y emuladora

El paradigma comunicativo actual propone un modelo de “mala” comunicación basado en lógicas jerárquicas y dinámicas transmisoras y emuladoras, y suele interpretar la comunicación como la herramienta principal de un sistema que aísla, homologa e iguala cada sujeto, sin valorar su particularidad. Este sistema anula la diversidad de cada uno y desconoce las lógicas que mantienen en pié el sistema social, económico y político, un sistema que prohíbe una visión sistémica del entorno.

Una buena comunicación crea sistema

El paradigma generativo de la comunicación tiene el objetivo de valorar cada sujeto y de colocar nuevamente sus necesidades, sus conocimientos y sus exigencias en el centro del diseño de los modelos sociales y económicos desde una perspectiva de consolidación comunitaria. Nos encontramos frente a un paradigma comunicativo que genera un conocimiento compartido y cooperador, donde los individuos ocupan una función activa, creadora y generadora de recursos.
Una “buena” comunicación se aleja radicalmente de una simple transferencia de informaciones a un determinado público, para llevar adelante una idea de comunicación proactiva e interactiva en la que todos los sujetos estén involucrados trabajando no solo en la transmisión simples mensajes y contenidos, sino en la constante creación de conocimientos, competencias y habilidades.

La organización como ser vivo

El paradigma generativo de la comunicación promueve un enfoque que considera las organizaciones como seres vivos, con sus sistemas de relaciones formales e informales en su campo de acción.
El principal objetivo del paradigma generativo es colocar al sujeto, con todas sus particularidades, en el centro de cada sistema, de cada estrategia y de cada acción, para así valorar su creatividad y que pueda contribuir de forma útil y funcional al desarrollo de la organización misma.
Es por esto que se emplea la metáfora del ser vivo:

  • el rol fundamental de las relaciones entre organizaciones, como sistemas abiertos, y el ambiente que las rodea;
  • una gestión más eficiente de la organización a partir de sus necesidades y las de sus individuos, que están en contacto constante con su entorno externo a través de procesos interactivos;
  • la apertura continua a procesos innovadores que cuestionan la estructura completa de la organización.

Desde la comunicación del hacia la comunicación en el producto

Pasar de una comunicación del hacia una comunicación en el producto significa: concentrarse en la necesidad de crear espacios de trabajo inter y transdisciplinares en los que se analicen las exigencias de los implicados, en los que se conozcan las características de la realidad local, y en los que se realicen planteamientos cooperativos donde se valora la creatividad de todos los individuos involucrados en el proceso comunicativo.
Solo así se podrá crear productos que respondan a las necesidades reales de todos sus integrantes (emprendedores, asociaciones, instituciones, organizaciones, ciudadanes, etc), a favor de un fortalecimiento social y económico.