Una comunicación que crea comunidad

El CfGC, en el ámbito de la consolidación de las comunidades, considera a las actividades sociales, económicas y culturales, a pesar de las diferentes formas y objetivos que puedan tener, como una comunidad de saberes, experiencias y prácticas donde las personas pueden cooperar para crear un bien común. La acción de cada individuo ayuda a determinar el proyecto de su comunidad: reconoce sus intereses personales, sus valores y los objetivos que se intenta alcanzar. Se compromete con voluntad, creatividad y pasión, y aprovecha la comunicación desarrollada para contribuir en la creación y formación de la comunidad de forma constante.

Estas comunidades interactúan sin parar entre ellas, creando redes vivas y dinámicas, que confluyen, se enfrentan o se ignoran entre sí. La comunicación es la energía física y simbólica que determina las redes económicas, sociales y culturales, y que define sus identidades – la identidad comunicativa de los individuos que pertenecen a las diferentes comunidades.

Por este motivo la comunicación con el entorno interno, la comunicación organizacional y la comunicación con el entorno externo son aspectos fundamentales de la estrategia comunicativa.

Comunidad y nuevas tecnologías

Cuanto más eficaz sea la comunicación, más fuerte será la comunidad; cuanto más sólida sea la comunidad, mejor será el producto. Cuanto más valioso sea el producto, más se reforzará la comunicación, fortaleciendo así la comunidad. De esta manera se desarrolla el proceso generativo.

El entorno socio-económico y cultural es un sistema que cambia de forma constante y en el que interactúan varias comunidades e individuos: una actividad y una situación que son al mismo tiempo físicas, materiales, simbólicas y abstractas.

Las herramientas, las arquitecturas y los procesos de los sistemas de automatización y de las TICs contribuyen de manera cada vez mayor a la hora de formar todas las comunidades: afecta a los objetivos sociales, económicos, culturales y éticos, tanto a nivel personal como colectivo.

“Made in Italy”: producto de una comunidad universal

El CfGC, con su paradigma de comunicación generativa, apoya el cambio de cualquier empresa, institución o forma de actividad socio-económica hacia una visión de producción nueva, basada en una estrategia que coloque al usuario en el centro y en los procesos de innovación de las competencias, del diseño y de la tecnología. Esta perspectiva pertenece a la realidad y a la cultura italiana bajo el amplio concepto de Made in Italy. A través de este concepto todas las formas sociales, económicas y culturales han desempeñado y desempeñan un papel de referencia a nivel europeo y mundial cada vez mayor, siempre que logre recuperar el valor de su identidad, particularidad generativa: “generativa” porque ha sido producto y creador de una comunidad, al mismo tiempo.

A pesar de todos sus altibajos, hoy por hoy, Italia cuenta con una realidad increíblemente estratégica. Esto se debe a su historia milenaria y a su posición central entre el norte y el sur, el este y el oeste; un punto de tránsito y de convergencia entre Europa, Asia y África. Es un territorio complicado, dada sus características geológicas, pero también un medio creativo, capaz de reinventar lo mejor de diferentes culturas. Es un lugar físico y simbólico, de encuentros y enfrentamientos, cuyas  contraposiciones conforman ideas de universalidad y encarnan el concepto de Mediterráneo de Fernand Braudel: un catalizador excepcional de comunicación y de elaboración de diversidad. Esto es lo más competitivo que hay hoy en día a nivel mundial.

Italia, con su tradición grecolatino y renacentista, representa un ejemplo único de espacio-movimiento (espace-mouvement) con una potencialidad comunicativa inmensa. Para estos entornos las TIC pueden transformarse en herramientas de desarrollo excepcionales, siempre y cuando sepamos cómo utilizarlas en cualquier sector: desde el económico y empresarial hasta el social y político.

Personas al centro

La centralidad de los sujetos debe considerarse un elemento fundamental de cualquier dinámica socio-económica y cultural.

Los sujetos productores, por ejemplo, no se encuentran en una posición pasiva con respecto a las exigencias de la realidad socio-económica: no se tiene que aceptar esta realidad como una condición totalizadora en la que únicamente hay que respetar las leyes de mercado. Todo lo contrario: los sujetos productores deben situarse en una posición activa y emprendedora, e intentar realizar propuestas innovadoras que transformen radicalmente la cultura de las necesidades y del uso de bienes.

El CfGC aporta contribuciones técnicas y científicas para que los sujetos sociales y económicos que han pedido su colaboración  desarrollen toda su potencialidad y se dirijan hacia una innovación de sistema.

El CfGC trabaja activamente para construir comunidades de conocimientos, experiencias y prácticas involucrando el factor humano: son ellos quienes dan vida a las empresas, organizaciones, instituciones y entidades.

El paradigma generativo tiene como objetivo valorar cada individuo desde un enfoque común y personal, y colocar sus necesidades, sus conocimientos, sus exigencias y su comunidad en el centro del diseño de nuevos modelos sociales.

Más allá del modelo comunicativo consolidado

El modelo comunicativo propuesto por el paradigma generativo pone en discusión de forma radical al modelo transmisor y jerárquico de la comunicación: la principal causa de la crisis económico-social que nuestro país está viviendo. El problema no parece ser la falta de recursos, sino las dificultades culturales para reconocer los recursos a nuestra disposición.

Nuestra sociedad, no solo la italiana (es posible que las soluciones aplicadas al entorno italiano puedan servir como modelos de desarrollo para el mundo entero), se parece a un petrolero parado en el medio del mar que se ha quedado sin combustible. La actividad del CfGC ve la comunicación diseñada y realizada para la reconstrucción de la comunidad como un recurso casi inagotable, que puede ayudar a superar la crisis que afecta a los muchos sujetos del ámbito económico, institucional, político y cultural.

Trabajar con el OCM para dar comienzo al I+D


La metodología generativa está basada en la idea de que para renovar un sistema de comunicación en cualquier organización, es necesario crear una red de relaciones, cada vez más densa, entre dos áreas de intervención diferentes y desarrollarlas al mismo tiempo y de forma combinada:

  • el área sistémica comprende la organización general del sistema de comunicación con los entornos internos y externos, y se caracteriza por tiempos de trabajo más largos y por acciones que van, de forma progresiva, desde lo general hacia lo particular; desde el diseño del nuevo modelo de comunicación hasta su completa finalización;
  • el área operativa consiste en la activación de los objetos comunicativos (OCM) que reflejan la nueva estrategia comunicacional según su formación y diseño a nivel general. Puede que se trate de herramientas comunicativas ya existentes- reelaboradas según el caso- o nuevas. El OCM es fundamental para restablecer el diálogo entre la comunicación organizacional interna y la comunicación externa.

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