La comunicación generativa es un modelo de análisis y proyecto de procesos de comunicación basado en un uso avanzado del procesamiento automático de la información (de las redes sociales a los robots, de la realidad aumentada a la inteligencia artificial, de IoT a IoE), pero que coloca el valor de las personas y de las comunidades en el centro de cada actividad.Este tipo de comunicación encuentra su aplicación práctica en la metodología generativa, utilizada en los proyectos CfGC a través de herramientas y productos destinados a desarrollar estrategias de comunicación internas y externas.

La comunicación generativa, por lo tanto, adopta muchas formas: desde la comunicación empresarial hasta la comunicación institucional; de la comunicación organizacional a la comunicación de crisis; desde la comunicación intercultural hasta la mediación y la negociación, hasta la comunicación interpersonal; desde la comunicación pública a la comunicación social y la comunicación de marketing.

Desde los orígenes hasta la actualidad

Como idea y proyecto de investigación, la comunicación generativa nació en la primera mitad de los años setenta del siglo XX, en el ámbito las ciencias filológicas, por iniciativa de Luca Toschi, un joven investigador que trabajaba entre Italia y Estados Unidos (UCLA, Universidad de Harvard, UConn).

El objetivo de su investigación: penetrar en el proceso creativo de grandes escritores como Francesco Petrarca, Niccolò Machiavelli, Torquato Tasso, Carlo Goldoni, Alessandro Manzoni, Giovanni Verga, Luigi Pirandello, en una perspectiva fuertemente interdisciplinaria, utilizando las nuevas tecnologías de información emergentes. Y analizar cómo fueron compuestas sus obras, y luego leídas y re-escritas, “re-mediadas” por otros lenguajes (desde libros ilustrados hasta cine, ópera, cómics, desde fotografía hasta teatro , de la televisión a la publicidad y la moda).

En esos años, para trabajar con nuevas tecnologías informáticas, uno tenía que ingresar físicamente en la computadora; entrar en habitaciones frecuentadas por hombres en bata blanca.

Hoy son las computadoras las que entran en los cuerpos de los hombres. Pero, a pesar de estos avances, la relación entre la inversión en nuevas tecnologías y el relativo rendimiento aún parece poco conveniente. Hemos creado y continuamos creando condiciones de vida y de trabajo cada vez más mecanizadas y difíciles (en el nivel físico y simbólico, material y mental, psicológico).

Se activan profundas transformaciones en el nivel socioeconómico, que prometen grandes mejoras: pero estas transformaciones parecen desplazar cada vez más el momento en el que se puede verificar si realmente han fomentado un progreso real. Las nuevas tecnologías proponen un relanzamiento continuo hacia lo mejor, invitándonos a esperar para hacer un balance, mientras que el nivel de inquietud y estrés aumenta constantemente.
La impresión es que, aparte de algunos casos, estas nuevas tecnologías, tal como las propone el mercado y tal como las usamos, corren el riesgo de convertirse cada vez más en una trampa costosa en términos existenciales y económicos en lugar de marcar una mejora efectiva en la calidad de vida.

Una nueva relación entre experimentación y proyecto

La idea de que la inclusión y el uso de nuevas tecnologías son innovación en sí mismos continúa dominando. La visión providencialista de estas herramientas contribuye a ralentizar el progreso cultural, social, económico y político, en lugar de promoverlo. Esta situación está comprometiendo la idea misma de “recurso”, considerado cada vez más mecánico y por lo tanto financiero, monetario y siempre menos humano.

La historia del Homo Sapiens está marcada por poderosas fuerzas de cambio que han contribuido a modificar el mundo de una manera que los protagonistas de esas transformaciones no habían podido (o querido) imaginar. Por esta razón hoy en día, como poseemos herramientas de transformación de la realidad tan invasivas, necesitamos, como nunca en nuestra historia, un equilibrio adecuado entre la experimentación y el proyecto. Es necesario desarrollar una cultura de la innovación que esté en sintonía con los tiempos, porque la innovación de hoy es ante todo una Cultura de procesos y sistemas generativos.

La realidad que practicamos, nuestras acciones más cotidianas, parecen insignificantes, pero están organizadas y administradas por sistemas de automatización generalizados e invisibles. Por tanto nuestras acciones tomadas individualmente parecen tener consecuencias muy limitadas, pero a nivel de sistema tienen efectos acumulativos, positivos o negativos, a corto, muy corto o largo plazo

El hombre nunca ha tenido tanta fuerza sin darse cuenta de tenerla. La historia está llena de errores, pero hoy un cálculo erróneo puede tener efectos irreversibles: la teoría de la complejidad lo ha explicado muy bien. Y esto se aplica a la sociedad, a una empresa (grande o pequeña), a todo tipo de organización y – aún más – a la dimensión cultural de nuestra vida.


¿Qué es la comunicación generativa?

La comunicación generativa es un modelo y una metodología operativa que toma distancia del paradigma dominante, transmisivo y mecánico, dirigido a inhibir los recursos existentes, penalizar la creatividad y la cultura empresarial (individual y colectiva). La comunicación generativa identifica y ayuda a mejorar los inmensos recursos disponibles gracias a la cultura de la complejidad, desarrollando innovación y espíritu comunitario.

En particular, la comunicación generativa se ha desarrollado, teórica y técnicamente, para abordar la paradoja más evidente de nuestro tiempo: por un lado, vivimos en la llamada “sociedad de la comunicación”. Por otro, las empresas, las instituciones, las organizaciones y también las personas individuales tienen problemas de comunicación. ¿Cómo es posible? ¿Dónde está el error?

La comunicación, por su función de escritura / lectura social y por su función de energía que construye nuestra estructura social individual y colectiva, debe reconocer que la sociedad del conocimiento no necesita una comunicación que la predica, sino que la práctica, que trata de implementarla experimentando comunicaciones / comunidades nunca antes vistas. También es necesario cometer errores; pero de acuerdo con un método que hace que el error no sea una falla sino una contribución esencial en el camino hacia la construcción de un mundo futuro. Un mundo diferente de lo que hemos imaginado hasta ahora.

(Traducción por el personal editorial)

(Toschi)