Una comunicación pensada para valorar la relación entre la Universidad, los jóvenes y el mundo laboral debe ayudar a todos los sujetos a encontrar el camino justo para enfrentar los desafíos de nuestros tiempos: empezando con cambios radicales en la estructura de los grados, de las prácticas, de los doctorados y en la manera en que se llevan a cabo las investigaciones y su difusión. Pero también es necesario cambiar el modo en el que actúan las empresas, en el que se interpreta la profesionalidad, y en el que se favorece la innovación dentro de las diferentes organizaciones y entidades.

Desde la fundación del CRAIAT (1992), el CfGC ha intentado desarrollar un estilo de comunicación capaz de mejorar las relaciones entre formación, investigación y las necesidades socioeconómicas de su entorno.
En los últimos años, el grupo de investigación trabaja al lado de quien está comprometido en la transferencia de tecnología y en la construcción de relaciones con los entornos y el mundo empresarial.

Organización y comunicación: un binomio para reconstruir

Si partimos de la consideración de que la comunicación sea por naturaleza sistémica, el concepto de Tercera Misión y comunicación significa actuar en el modo en que se produce el conocimiento en la Universidad y sobre el modo en el que se comunican estos conocimientos a la realidad socioeconómica.
Para cumplir con todo esto de forma eficaz es necesario ir más allá de las acciones comunicativas de cada sector y repensar las relaciones entre la Tercera Misión y todas las otras actividades que se realizan dentro de la Universidad: de la formación (didáctica, prácticas, tesis, etc.) a la investigación.
En este sentido es necesario revisar la comunicación organizacional y administrativa que se domina en la Universidad y trabajar sobre la relación entre los servicios de orientación y el mundo externo a la Universidad. Es decir, esa trama de relaciones que se establece entre el conocimiento que se produce dentro de la Universidad (a través de la investigación y de la formación) y los conocimientos que se requieren y, a su vez, se producen en los entornos sociales, económicos y culturales de la Universidad.

Más allá de la visión del “territorio” como entidad establecida a priori

Desde esta perspectiva, el entorno socioeconómico no es un espacio de cercanía física, económica o administrativa preestablecido. Este no debe ser defendido como un área de pertenencia exclusiva, donde se transfieren conocimientos, competencias y prácticas más o menos avanzadas. Al contrario, es un sujeto activo, en continua transformación, que cada día se relaciona e interactúa con los procesos de investigación y formación, que hace preguntas y que manifiesta sus necesidades, ofreciendo y creando así conocimientos. Estas tres dimensiones de la actividad cultural, económica y social- entorno, formación e investigación- actúan recíprocamente sin parar y esconden recursos que permanecen inexplorados a menudo. El paradigma comunicativo – del que se advierte una gran necesidad – es capaz de generar y mantener esta red de relaciones creativas e innovadoras: no hay empresa u organización, ya sea grande o pequeña, que pueda fortalecerse prescindiendo de la continua confrontación con aquel conocimiento que solo la investigación y la formación pueden garantizar.
La comunicación es necesaria para trabajar sobre la inmensa e inexplorada tierra media que representa el resultado de la continua interacción entre “scientia atque usus”, como escribía el gran estratega romano Julio César. La buena scientia es no solo scientia, sino también usus. Así como el usus es bueno si tiene en sí una buena scientia.

El enfoque de CfGC en el área
“Tercera misión (Educación superior, Investigación e Innovación)”

La Tercera Misión para fortalecer la Universidad

Formación, Investigación y Tercera Misión. Es a través de la parcelación con lo que hoy en día la Universidad intenta dar una respuesta a las necesidades de innovación del tejido social y empresarial; tres servicios- si podemos definirlos de esta forma- a los que les cuesta activar una sinergia capaz de reescribir la misión y el rol que la Universidad debería ocupar en la sociedad.
La Tercera Misión corre el riesgo de ser interpretada como el tercer y último producto de la Universidad, un servicio lejano respecto a la primera y segunda misión: formación e investigación.
La premisa fundamental para el CfGC es que hay que replantearse la relación entre Formación, Investigación y Tercera Misión, redefiniendo la Tercera Misión, como una herramienta que escucha las necesidades que surgen en el ámbito social y empresarial. Solo de esta manera será posible revolucionar el modelo actual de Universitas Studiorum y activar un proceso de diálogo constante entre la Universidad y la sociedad: cuanto más funcional sea, más se pondrá en discusión y se intentará replantear la oferta formativa y el modo en el que se lleva adelante la investigación en la Universidad. Esto permitiría colocar en el centro de todo el modelo las necesidades formuladas y no formuladas por la sociedad, a medio y largo plazo.

Hacia la construcción de sinergias inéditas entre Investigación, Innovación y Entorno

La Universidad debe llevar a cabo su misión con una presencia más significativa en sus entornos y poner en discusión un modelo comunicativo de transferencia de conocimientos exclusivamente vertical y unidireccional. Por estas razones, la institución universitaria debe desempeñar un rol fundamental ya sea desde una perspectiva organizacional y de gestión, como desde una perspectiva científica y tecnológica, poniendo en marcha una estrategia de comunicación que certifique la calidad de los productos realizados y, en particular, de los procesos que los caracterizan.
Desde un punto de vista organizacional, debe presentarse cada vez más como un nudo neurálgico capaz de:

  • involucrar en todos los procesos realmente innovadores las diferentes partes interesadas (instituciones políticas, organizaciones, asociaciones y ciudadanes);
  • fomentar un modelo de participación en el que cada uno debe poner sus capacidades, competencias y experiencias a disposición de su grupo de trabajo;
  • impulsar constantemente la participación y gestionar el sistema junto con el resto de los participantes;
  • identificar a través de análisis, estudios y consideraciones las necesidades reales de cada parte interesada;
  • leer las particularidades de los entornos en los que se actúa y resaltar los elementos que caracterizan la identidad cultural y social.

Desde un punto de vista científico y tecnológico, la Universidad debe teorizar y diseñar estrategias de comunicación que:

  • analicen y monitoricen nuevos modelos de organización más inclusivos que permitan a todos los interlocutores expresar y poner sus particularidades a disposición del sistema;
  • promuevan y contribuyan a crear procesos y productos innovadores, colaborando continuamente con las varias partes interesadas;
  • activen e incentiven actividades experimentales y de investigación;
  • difundan los resultados alcanzados;
    definan un modelo donde se priorice la comunicación en el producto más que la comunicación del producto.

Una idea nueva de innovación y de entorno: necesidades y creatividad al centro

La Universidad debe responder de forma proactiva tanto a la necesidad de dar soluciones inmediatas a problemas del tejido social y empresarial, como a la necesidad de guiar el desarrollo mismo de la innovación a medio y largo plazo. No se trata de un modelo estímulo-respuesta -dado hoy un problema x, se ofrece una solución y- sino que la Universidad sea capaz de identificar las dificultades y los puntos críticos de mañana, y trabajar para evitarlos o, al menos, para prepararse para el momento en el que se presenten.
Una innovación real es posible solo si se fomentan y se incentivan la confrontación y la cooperación entre todos los actores del entorno. De esta manera se crea una comunidad capaz de valorar y de poner al centro de todos los procesos las necesidades y la identidad misma del individuo, su creatividad y su capacidad de relacionarse con las otras partes interesadas y con organizaciones sociales. Una comunidad que sabe valorar las competencias y el conocimiento de cada elemento que forma parte del grupo.

El contrato como objeto comunicativo matriz

El plan de investigación del CfGC se dirige también a las formas contractuales con las que se establece la colaboración entre la Universidad y el tejido social y empresarial. Cada tipo de colaboración, remunerada o gratuita, no puede prescindir de ningún tipo de contratación.
En este contexto, en particular en relación a la transferencia de tecnología, uno de los ámbitos más delicados es aquel relativo a la protección y a la gestión de los derechos de propiedad intelectual de los productos de investigación de los que derivan la variedad en términos de licencias y patentes.
Cualquier tipo de acuerdo es un acto de comunicación que establece la modalidad de colaboración, el rol de las partes interesadas y los términos necesarios para el éxito de un proyecto. Por este motivo, desde la perspectiva del CfGC, el contrato constituye el primer Objeto Comunicativo Matriz con el que se redefine un modelo de colaboración entre empresas, Universidad y entorno social.